Cambio de estado civil

Como por lo general siempre me ha gustado llevar la contraria, tras unas largas vacaciones y un aún más largo mes y medio de adaptación post-vacacional, vuelvo a retomar el blog en pleno agosto, cuando da la sensación de que hasta la mismísima internet también está cerrada por vacaciones.

Como ya anuncié, vuelvo como una mujer casada, sólo comentar, aunque suene a tópico, que todo fue mucho mejor de lo que esperábamos, y dar las gracias a los que estuvísteis allí y a los que no estuvísteis pero nos habéis felicitado antes o después.

¿En qué ha cambiado mi vida? pues lo cierto es que, aparte del libro de familia en el cajón y la alianza en mi dedo, en nada, al menos no a efectos prácticos 😉 Sí lo he notado a otros niveles, que no me voy a parar a detallar, pero por su puesto el cambio ha sido para mejor 🙂

Seguiré dando la vara por aquí tan a menudo como tenga tiempo y fuerzas, en próximas ediciones 😉

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16-08-2010. Boda, General, Personal. Deja un comentario.

La llamada de la naturaleza

El anuncio en tu entorno de que te vas a casar, suele servir de detonador de cierto tipo de comentarios y preguntas, de entre los cuales el más común es el de “¿y los niños para cuándo?”. Si no se tiene cuidado, incluso uno se puede encontrar a sí mismo discutiendo su futura vida sexual con por ejemplo algún miembro de avanzada edad de la familia (situación que no deja de antojárseme harto extraña), ya que una vez dado el pistoletazo de salida de la boda, cualquiera puede sentirse con derecho a ello. Parece que llegados a este punto, se da por sentado que procrear es el siguiente paso natural.

Lo cierto es que hace ya un tiempo que vengo notando en mi entorno un fenómeno extraño en todas las mujeres que rondan (rondamos) los treinta. Es curioso, pero se ha ido despertando el insitinto maternal hasta en la que en principio podía resultar más reacia a tener niños. Hace tiempo que vienen siendo muy comunes a mi alrededor comentarios del tipo de “ay, mira, un bebé” y el clásico (léase con tono maternal) “uuuuhhhh! ooooohhh! qué riiicooooo! qué monaaaadaaaaaa!”. Supongo que es sólo cuestión de tiempo que empecemos a estar rodeados de niños, ajenos y/o propios.

Lo que de verdad me preocupa sobre todo este asunto es lo mucho que me hace reflexionar sobre mi situación y sobre la situación en general de otras miles de parejas muy similares a nosotros, porque hoy en día, hay que tener mucho valor para ser padres, y no estoy hablando del estar o no preparados para asumir esa responsabilidad (que también), sino de todos los obstáculos que se nos presentan a la hora de tenerlos, criarlos y sobre todo educarlos, dado el estilo de vida actual. Ahora mismo admiro más a las compañeras de trabajo que son madres (si tuviera alguno que fuese padre seguramente también, que nadie se sienta ofendido), que a cualquier superhéroe de los cómics, sólo por tener el valor de dejar en la guardería a sus bebés con sólo 3 ó 4 meses para a partir de ese momento pasar a verlo sólo un par de horas al día hasta que cuando se quieran dar cuenta ya sean adultos y no las necesiten. Tener que dejar crecer a tu hijo pasando 12 horas diarias en el colegio y/o guardería/ludoteca, clases extraescolares o lo que sea, porque no tienes otra opción, tiene que ser muy difícil, por no hablar del escaso tiempo y ganas que puedan quedar al final del día para ejercer de padres y educar, a la vez que se intenta disfrutar de los hijos.

Quizá en un futuro cambie la mentalidad de esta sociedad esencialmente capitalista y lleguemos a tener de verdad facilidades, se valore un poco más la familia y la necesidad de una educación real y sostenible por parte de los padres. Pero mientras tanto, ante lo que nos ha tocado vivir, parece que sólo nos queda tener de verdad muchas ganas y echarle un buen par 🙂 .

26-05-2010. ¿Dónde pongo esto?, Boda, Reflexiones. 3 comentarios.

Cómo planificar una boda y no morir en el intento

Nunca pensé que esto llegaría a sucederme a mí, pero en los últimos meses la planificación de una boda, la mía, la nuestra, se ha apoderado casi por completo de mi vida, o al menos, si no de mi vida en sí, sí del 90% de mi tiempo libre.

Cuando comenzamos, hace ya mucho, con los preparativos, empecé a tener contacto (principalmente por internet, pero también en el mundo real) con otras futuras novias, la mayoría a las que les quedaba poco tiempo, y observando su comportamiento lo primero que pensé fue “¡¡¡Están locas!!!”, vamos, lo que cualquiera en una situación normal pensaría viendo que alguien dedica tantísimo tiempo y esfuerzo a tantos detalles, la mayor parte absurdos.

Lo que no me hizo sospechar entonces fue el hecho de que todas (o casi) actuaban igual.

Es cierto, una boda es sólo un día, todo lo que se prepara son detalles insulsos y efímeros, se pone demasiada ilusión en algo que por definición va a ser imperfecto y perecedero. Pero también por su propia naturaleza, la planificación de tu boda te atrapa, quieras o no, seas una novia tradicional o moderna, seas como seas en tu vida no-bodil, es prácticamente imposible escaparse de las preocupaciones, las decisiones sobre cosas que en otra situación ni te pararías a pensar, la lista interminable de cosas por hacer… y además es difícil no caer en ser en tu entorno la cansina del mono-tema en un determinado momento. Porque queramos o no, esto es así, hay mil detalles que preparar, y cualquier cosa que te lleva tanto tiempo, acaba apoderándose de la mayor parte de tus pensamientos cotidianos por el simple efecto del clásico “uy, que no se me olvide…”.

Así que al final, como no podía ser de otra manera, me he encontrado a mí misma transformada en una de esas novias locas, y deseando que llegue el día, que pase, y volver a ser la misma pasota e inactiva de siempre 😉 .

6-05-2010. Boda, Personal, Reflexiones. 2 comentarios.

De regresos… y bodas

Es un hecho, tengo abandonado el blog. Pero como todo esto empezó como vía de expresión de mis pensamientos y mis chorradas, no por tenerlo abandonado voy a dejar de acudir al blog cuando me apetezca.

Y da la casualidad de que esta nueva etapa de mi vida, la que empezó en el momento en que puse un pie fuera de la República de Irlanda para empezar una vida de lo más normal en la patria, se presenta, una vez más, como algo que está lejos de hacerme caer en el aburrimiento.

Y es que aparte del proceso de adaptación a una nueva ciudad, y a un por completo nuevo campo profesional (al que siempre quise y quiero dedicarme, a pesar de que ahora veo lo sacrificado que es), se me está sumando el tener que planificar una boda, la mía.

Como parte de todo el paquete “vida estable en España”, Han y yo nos casamos el año que viene, y casi que ya hemos tenido tiempo hasta de arrepentirnos sólo de ver todo el trabajo que nos queda por delante, pero ya no hay vuelta atrás 🙂

20-08-2009. Boda, Personal. 5 comentarios.